Características del Exhortador




1. Disfruta de motivar a otros a vivir una vida victoriosa


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Quien tiene el don de exhortación quiere que cada persona viva una vida plena y significativa. Ellos son constructores, no de edificios, sino de personas.

Quieren ayudar a las personas a desarrollar su potencial al máximo. Su mayor gozo es ser un instrumento que ayude a otros a vivir victoriosamente.





2. Quiere una respuesta visible cuando enseña o habla.


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Para el que tiene el don de exhortación es imprescindible relacionarse con sus oyentes. Esta persona observa la expresión en el rostro de las personas, escucha las reacciones y analiza el lenguaje corporal. Necesita saber que en realidad se está comunicando. Tal vez la experiencia más frustrante para quien tiene el don de exhortación es compartir algo valioso con una persona y saber que dicha persona no estaba escuchando.





3. Prefiere aplicar la verdad que buscarla.


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La investigación no es el fuerte de quien tiene el don de exhortación. Si es posible, la evita. “¿Por qué reinventar la rueda? - preguntará el exhortador -. Si ya alguien ha reunido material sobre este tema, usemos lo que ya tenemos”. Lo que le interesa a él es poner a trabajar la verdad.





4. Prefiere sistemas de información que tiene una aplicación práctica.


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Fíjese que Pat King escribió un libro acerca de cómo hacer algo. A los exhortadores les gusta escribir este tipo de libros. Son personas enfocadas en lo práctico.

También les gusta leer libros que tengan que ver con alguna aplicación práctica. Prefieren sermones que revelen cómo aplicar principios cristianos a la vida diaria. Por el contrario, no les gustan sermones o libros abstractos.

Quienes tienen el don de exhortación gustan de escuchar las enseñanzas de otros en el mismo don. “¡Qué excelente enseñanza!”, dirán cuando alguien enfatiza el aspecto práctico de un principio. Por otra parte, no estarían muy satisfechos al escuchar una enseñanza que no es práctica. A su parecer, demasiados datos e insuficiente hechos son como un circuito sobrecargado que no tiene salida.





5. Disfruta de recomendar pasos concretos que ayudarán a las personas a crecer.


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Quienes tienen el don de exhortación gustan de recomendar que las personas sigan ciertos pasos específicos. Ellos saben cómo instruir a otros para ir desde el punto A hasta el punto C de la mejor manera posible. Todo eso es parte de su gran habilidad de dar consejos constructivos y útiles.





6. Se enfoca en trabajar con las personas.


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Los que tienen el don de exhortación son personas que gustan de tratar a la gente. Ellos no están interesados en trabajar con cosas, sistemas o ideas abstractas. Les encanta estar rodeados de personas, haciendo cosas con las personas o para ellas.





7. Motiva a otros a desarrollar su ministerio personal


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Quienes tienen el don de exhortación quieren que cada persona desarrolle un ministerio próspero.  Ellos comprenden muy bien el concepto del Cuerpo de Cristo donde cada miembro funciona para el beneficio de otros, y quieren que este ideal se lleve a cabo en la práctica.

Un pastor que tenga el don de exhortación desarrollará enérgicamente el liderazgo y los ministerios. Él se dará cuenta de que cada uno de los miembros necesita involucrarse en el ministerio. Uno de sus versículos favoritos será Efesios 4:11-13, especialmente la parte que dice que todos los santos hacen la obra del ministerio.





8. Encuentra la verdad mediante su experiencia y luego la válida en la Biblia.   

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Para quienes tienen el don de exhortación la vida está llena de lecciones y enseñanzas. Es de ahí que suelen aprender primero. Luego van a la Biblia para ver qué tiene esta que decir sobre el tema. Se alegran siempre al descubrir que “también está en la Biblia”.

Quienes tienen el don de exhortación descubren la verdad al descubrir por la experiencia que algo “funciona”. Para ellos no hay otra base sólida para la verdad. Si alguien los golpea y ellos no devuelven el golpe, y eso neutraliza la ira de la otra persona y hace que se arrepienta, entonces “volverá la otra mejilla” es algo válido. Puede ser que descubra esta verdad en la práctica mucho antes de leer la enseñanza de Jesús sobre el tema.

Una persona con el don de exhortación puede estar caminando por la ribera de un río y ver un árbol grande y frondoso. ¡Ajá! - piensa el exhortador -. El cristiano debe ser como ese árbol … fuerte … lleno de vida… bebiendo del río de agua viva, que es Jesús. Al día siguiente sus ojos caen por casualidad en el tercer versículo del Salmo 1: “Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae.  Y todo lo que hace prosperará.” “¡Vaya!- exclama el exhortador - . Eso sí es cierto.”





9. Disfruta de dar consejería personal.


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D elos siete dones motivacionales, este es el que más ha sido dotado y más se inclina a la consejería. Su naturaleza es así. Hemos hablado con docenas de personas con el don de exhortación que nos dicen que aun en sus años de estudio, otros estudiantes los buscaban para pedirles consejos. Las personas ven su habilidad, su preocupación por otros, su interés en ayudar y el hecho de que es fácil hablar con ellos.

Unas de las cualidades más del consejero es poder ser transparente en cuanto a sus propios problemas y cómo los ha superado (o los está superando). La persona aconsejada se identifica fácilmente con tal persona y piensa: Bueno si él ha pasado por esto y lo ha superado, tal vez yo también pueda lograrlo.

Quienes tienen el don de exhortación tienen esa habilidad. Ellos son los primeros en admitir que no son perfectos, sino simplemente personas que van en busca de la perfección como todos nosotros. Es muy fácil para ellos admitir sus pecados y faltas, sus dolencias y fracasos.





10. Suspenderá la consejería personal si no ve en el aconsejado un esfuerzo por cambiar.    

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Aunque quienes tienen el don de exhortación no son personas negativas, sí  hay una situación que los hará rendirse. Si una persona que están aconsejando se rehúsa a implementar sus consejos, el exhortador posiblemente diga algo así: “No puedo seguir aconsejando hasta que hayas puesto en acción las cosas que ya hemos acordado.” (o)

“Si no puedes seguir mi consejo, no te puedo ayudar.” (o)

“Mira, hasta que no estés listo para cambiar, estamos perdiendo tanto tu tiempo como el mío”.

Quienes tienen el don de exhortación se dan cuenta de que su éxito depende no tanto de cuándo saben o qué tan experimentados son, sino hasta qué punto el aconsejado está dispuesto a poner en práctica sus consejos. Si el aconsejado no se esfuerza de esta manera, los exhortadores sienten que sus esfuerzos son inútiles, como si trataran de ir en contra de la corriente. Los exhortadores quieren que sus esfuerzos y su tiempo valgan, así que en esta situación buscarán aconsejar a otra persona que ponga en práctica sus recomendaciones.   





11. Sabe comunicarse bien.


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Quienes tienen el don de exhortación son la boca del cuerpo, y de todos los dones, son los que más facilidad tiene para hablar. Uno de nuestros ejemplos bíblico es Pedro, quien era una persona que sabía comunicarse muy bien con los demás. Quizás ser por eso que muchas veces era el vocero de los discípulos.

No es nada sorprendente que quienes tienen el don de exhortación se conviertan en maestros, predicadores, consejeros, supervisores, o hasta locutores de radio o presentadores de televisión, ya que todos estos son campos en que se requiere el don del habla.





12. Ve las pruebas como oportunidades para crecer.


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Quienes tienen el don de exhortación creen incondicionalmente lo que dice Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Además, se rehúsan a aceptar la palabra imposible. Prefieren creer lo que dijo el ángel: “porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37), y las palabras de Jesús: “... si tuvieres fe como un grano de mostaza … nada os sería imposible” (Mateo 17:20).

Ellos ven oportunidades y no obstáculos, retos y no pruebas, posibilidades y no problemas.





13. Acepta a las personas como son sin juzgarlas.


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Mientras que los que tienen el don de percepción ven a las personas ya sea en la voluntad de Dios o fuera de ella, sin que haya ningún término medio, quienes tienen el don de exhortación son todo lo contrario. Ellos no ven extremos, sólo una casta área gris donde cada uno se encuentra en algún lugar del camino. Nadie ha llegado a la meta todavía. Nadie ha fallado completamente. Más bien, cada uno está en un momento de su vida donde unos pasos bien escogidos lo llevarán más cerca de la voluntad de Dios.

Por tanto, quienes tienen el don de exhortación no ven ninguna necesidad de juzgar a las personas por su condición actual. En lugar de esto, les parece necesario ayudarlos a tomar pasos en la dirección apropiada. Es esta actitud de no juzgar que les permite ayudar tanto a las personas.

¿Ha estado alguna vez alrededor de una persona criticona? NO es necesario que pronuncia ni una palabra; su actitud emana naturalmente de él/ella. Edifica una barrera silenciosa entre ella y los demás. Las personas se cierran a ella y ya no la aceptan. Es muy difícil recibir cualquier cosa de tal personas, especialmente un consejo o regaño.

Pero una persona que tiene el don de exhortación acepta a las personas así como son. ¿Imperfecto? Sí, pero un compañero que también viaja por el camino de la vida. Como dice un pastor, los tres ingredientes básicos para ser un cristiano maduro son amar, perdonar y aceptar a los demás. Quienes tienen el don de exhortación son expertos en hacer estas tres cosas. Es fácil abrirse con alguien así.    





14. Es una persona muy querida debido a su actitud positiva.


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Hay un viejo himno que dice: “Acentúa lo positivo, elimina lo negativo, apégate a lo afirmativo y no te metas con el Señor En-Medio.” Debe haber sido escrito por un exhortador- ¡Ellos son tan positivos!

Debido a esto, a las personas les gusta estar cerca de ellos. Alguien ha dicho que se atraen más abejas con miel que con vinagre. Igualmente, quienes tienen el don de exhortación atraen a más personas, por ser optimistas y positivos.

Un  pastor dice que algunos cristianos tienen aspecto de haber sido bautizados en jugo de limón. Pero no los exhortadores; ellos irradian el gozo del Señor.





15. Prefiere testificar de Cristo con su vida que con sus palabras.


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Aunque los que tienen el don de exhortación pueden testificar verbalmente (y lo hacen), ellos creen que para poder tener credibilidad, se debe vivir la vida cristiana. “Debemos actuar según decimos”, dijo un exhortador cándidamente. Para ellos la fe debe ser demostrada de manera práctica en el diario vivir. Les gusta el libro de Santiago, especialmente los siguientes versículos del capítulo dos:

Pero alguno dirá: Tú tiene fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe

sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por lo que hago.

¿Quieres pruebas, hombre vano, de que la fe sin obras es inútil?

¿No ves que la fe de Abraham actuó juntamente con sus obras,

y que la fe se perfeccionó por lo que hizo?

Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe

son obras está muerta. (versículos 18, 20, 22, 26)


Los exhortadores creen que no es suficiente conocer el logos (la Palabra escrita) sino que hay que vivir el rhema (la Palabra de Dios viviente). La verdad que se encuentra en la Biblia debe hacerse viva en ellos, en este mismo momento.Un exhortador dice: “Solamente puedo enseñar o testificar sobre aquello de lo cual me he apropiado en mi propia vida. Si mi vida es de testimonio, entonces otros querrán lo que yo he encontrado: Jesucristo.”





16. Toma decisiones fácilmente.


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La toma de decisiones es algo natural y fácil para la mayoría de los exhortadores. Para ellos, la vida es muy corta para ser indecisos. Son personas de acción. Ellos toman sus decisiones basadas en lo saben en el momento. Suelen pensar: decidamos ya de una vez. Si se necesita más información, ellos se imaginan que esta vendrá después.

“Si me equivoco e sun decisión - dice la Biblia -, Dios me corregirá. Estoy confiando en eso. No me importa ser corregida. Es mejor movilizarse y completar algo, aunque tenga que hacer ajustes después, que quedarme paralizada por la indecisión.”

Debido a que quienes tienen el don de exhortación son personas tan prácticas en todo lo que hacen, hemos descubierto que sus decisiones generalmente son las correctas.  






17. Siempre termina lo que ha empezado.


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Así como a los servidores, a los exhortadores no les gusta tener trabajos incompletos o proyectos inconclusos. Ellos terminan la carta que empiezan, trabajan horas adicionales para completar labores en la oficina, y se queman las pestañas para completar un estudio bíblico.

También hemos notado que quienes tienen el don de exhortación necesitan un solo separador de libros. Ellos nunca leen más de un libro a la vez.






18. Quiere arreglar rápidamente cualquier problema que surja con otra persona.  


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A los exhortadores no les gusta que haya tensión en su relación con los demás. Ellos se acercan inmediatamente a la otra persona para averiguar qué es lo que sucede. Si es necesario, ellos asumirán la culpa para poder arreglar la relación con la otra persona.

“Esta característica la veo muy frecuentemente en mi vida - escribió Kathy - No soporto que alguien esté enojado conmigo. Así que, aunque yo no haya sido quien causó el problema, doy el paso necesario para arreglar la situación. Me disculpo con la otra persona para arreglar la amistad. Uno se siente tan bien  después de arreglar una relación que no andaba bien.”

Lugo dijo: “También me gusta animar a otras personas a que aclaren tales situaciones tan pronto les sea posible.”





19. Espera mucho de sí y mismo y de los demás


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Espera mucho de sí mismo y de los demás y esto es lo que lo mantiene motivado siempre. No quiere desperdiciar oportunidades personalmente y para otros.





20. Necesita alguien con quien compartir sus ideas y pensamientos.


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Lo que sucede es que quienes tienen el don de exhortación piensan con la boca. Les gusta decir en voz alta lo que están pensando para ver cómo suena. Es como si se “probaran” la idea para ver si les queda bien. Luego puede hacer su propio análisis. Lo que necesitan es una persona que simplemente  escuche.

Aunque muchas veces el exhortador casado compartirá sus ideas con su cónyuge, a veces también usa un amigo íntimo. Los solteros se apoyan en amigos, familiares, compañeros, maestros y algunas veces, cualquiera que esté disponible en ese momento.